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Destino religioso

El lugar elegido. Faro de la cristiandad medieval

Cuenta una antigua tradición, que Santiago, uno de los doce apóstoles, viajó a Hispania y llegó a Galicia, al fin de la tierra, para difundir el Cristianismo.

En el año 44 fue ejecutado en Jerusalén, y prohibido su entierro. Sus discípulos surcaron el mar hasta Galicia, donde le dieron sepultura. Su tumba quedó olvidada hasta que en el año 813 un resplandor indicó el lugar donde se encontraba.

En aquel lugar se levantó una ermita, que el paso del tiempo convirtió en una monumental Catedral. Alrededor de ella nació y creció una maravillosa ciudad levítica, Santiago de Compostela, que se convirtió en el principal destino de las peregrinaciones europeas medievales a través de la red de calzadas que forman el Camino de Santiago.

En el s. XII el Papado concedió el Jubileo Pleno del Año Santo, lo que convirtió a Santiago en la Tercera Ciudad Santa, después de Jerusalén y Roma. Desde entonces, cada año en que el día del Apóstol, 25 de julio, coincide en domingo, miles de creyentes peregrinan para conseguir el perdón de todos sus pecados. Este 2021 será el Año Santo número 120 en la historia, contando a partir de 1182. Los siguientes serán en 2027 y 2032.

Intangible vía de comunicación de ideas, de propagación de la fe, de relaciones comerciales e intercambios artísticos y culturales, el Camino fue la ruta espiritual que construyó Europa e hizo a Compostela encrucijada de la Cristiandad medieval.

Por eso, el viaje a Santiago de Compostela va mucho más allá de la participación en las formas tradicionales del culto: es una búsqueda de las raíces espirituales y culturales de la Europa cristiana. En un tiempo en que las personas procuran un significado para sus vidas cada vez más inciertas y apresuradas, la peregrinación y el viaje a Santiago, en su expresión auténtica, es también un viaje de descubrimiento, de enriquecimiento personal y de encuentro con otros viajeros y peregrinos, de todas las edades y nacionalidades, que con su júbilo contribuyen a la atmósfera vital que se respira en toda la ciudad.

Bienvenidos a Santiago de Compostela.